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Boda de Ojka y Núria

Informa: enDor

22-02-2008

Y llegó el día… Nuestro amigo Ojka se casó con Núria en el ayuntamiento de Granollers en un acto muy institucional.
¡Quién te ha visto y quién te ve! Hemos pasado del golpe de codo en las costillas con su risa hiposa, chaquetilla de los Hombres de Harrelson y su narcolepsia festiva a una sonrisa ejecutiva, traje elegantísimo y un “savoir faire” de recepción “Ferrero-Roché”.

 

Así fue como la pareja, se dieron el sí, con anillos y beso incluidos, en el salón de plenos del Ayuntamiento de Granollers rodeados por su familia y amigos. Luego unas fotos en la Alcaldía y una suertera lluvia de arroz en la Paza de la Porxada.

 

El convite tuvo lugar en el Hotel Urpí, hostelería céntrica de Sabadell con parking propio, sin indicación alguna de limitación de altura, por cierto (preguntadle al hombre de la furgoneta que no pasó de la primera ventilación).
Con la llegada de la pareja enlazada, se dio entrada al comedor para empezar el fastuoso aperitivo. Triunfaron los chupitos de bacalao y las probetas de mango y ron. Entre risas, mordiscos y sorbos varios, los comensales dieron buena cuenta de los platos degustativos (especialmente la de los chicos CouBoyanos que la arrasó).

 

Seguidamente, y una vez sentados en las mesas, se dio inicio al ágape acompañados por el ineludible dueto de rabiosa actualidad Frank Sinatra y Julio Iglesias. Todo ello amenizado por los famosos “¡viva los novios!” y “¡qué se besen!”. Aunque el campeón de campeones fue el padre del novio con un beso estratosférico a su esposa, relegando a los novio a meros principiantes.
El desposado, en un momento de embriaguez emotiva, brindó por los recién casados Nando y Maria, por los futuros casados Carlos y Katy, y por sus amigos los CouBoys… ¡Ah! ¡Y por la familia!

 

Se acabó la comilona con el omnipresente pastel y los cafés, y súbitamente se dio paso al inusitado baile y a la barra libre. Muchos no comprendimos las palabras del Ojka cuando nos advirtió que bailaríamos la música que nosotros quisiéramos… siempre y cuando trajéramos nuestros propios CDs. Así que empezamos con el sempiterno dueto Frank y Julio, para repetirnos como el ajo con los 4 CDs que repescamos de algunos coches.

La fiesta se perpetuó toda la noche, con alguna que otra incursión a la cafetería de la policía local, y sin control alguno por parte del hotel… ¡a nuestras anchas! De esta manera acabó la gente fumando en la sala, bailando por el suelo al mejor estilo del conocido reportero escarabajo, desnudándose al son de “nueve semanas y media” y tirando algún cuadro de la sala al suelo.

 

Ya avanzado el festejo, los novios abandonaron el recinto para, según ellos dormir a pierna suelta por agotamiento. El resto de la comitiva se preguntó si era para probar el jacuzzi o la cama de tamaño “king-size”… Y así fue como siguió el festival sin los homenajeados hasta las 7 de la mañana, momento en que el cansancio y la falta de alcohol mandaron a los incansables bailadores a dormir a sus casas.

 


Desde la redacción deseamos a los recién casados una feliz vida perejil, y unos saludables churumbeles, que seguro están al caer. ¡Felicidades pareja!