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Bodorrio de Carlos y Caty

Informa: enDor

17-05-2008

Tras largos meses de preguntas variopintas al estilo “dónde me siento”, “cual es mi mesa” y “cómo irá la novia”, llegó el gran día en que Carlos y Caty contrajeron matrimonio y lo celebraron por todo lo alto con sus seres más queridos.

 

 

 

El sábado a las 6 de la tarde, se celebró la ceremonia en la iglesia de Vallromanes. Habiendo conversado tranquilamente con el novio que obviamente fue puntal, y destapado el secreto del vestido de la novia que obviamente llegó algo tarde, la comitiva asistió al enlace en una ceremonia sobria pero emotiva, donde los mayores nervios moraban por el altar.

Terminado el enlace, los novios fueron bañados con pétalos de rosa y arroz, como marcan los cánones y tras varias semanas de intenso debate sobre el asunto. Abrazos, emociones y fotos conmemorativas dieron paso a la caravana dirección Sabadell en pos de un esperado ágape.

 

 

 

Bajo unas nubes amenazantes, los convidados dieron buena cuenta del aperitivo servido al aire libre, y donde los amigos coparon una importante presencia. Platos fríos y calientes regados con bebercios acompañaban risas y tertulias varias.

 

 

Con la llegada de los recién casados, y tras compartir los últimos coletazos del refrigerio, los comensales entraron al salón para dar inicio del suntuoso festín. Comida por doquier y bebida a raudales amenizaron la velada sólo perturbada por las reuniones exteriores clandestinas de tabaco y las musicadas y vitoreadas entradas de los platos.

 

 

El final del convite fue iniciado con el rito de cortar la tarta, como no acompañada por sus cafés y licores, y que a la postre darían inicio a los momentos más emotivos de la noche. Y así se fueron repartiendo con gran emoción y sorpresa por parte de las personas agasajada: figuras de novios (¿eh, Baldo y Ascen? ¿habrá otro bodorrio y otra despedida?), cestos-regalo para bebés (¿eh, Juan y Mari? el pobre Juan con lo expresivo y dicharachero que es se quedó de piedra y parco en palabras, y la Mari gastó los pocos pañuelos que había preparado para emergencias sollozantes), un chupa-chups gigante (¿eh, yo-mismo? aunque me falta la capacidad bucal de nuestro amigo Amores…), la liga (¿eh, Amores? parecías un crupier de antaño con la liga en el brazo) fotos para las emocionadas abuelas y detalle para los conmovidos padres.

 

 

Tras ríos de lágrimas y múltiples abrazos, los novios repartieron el detalle de la boda e inauguraron el baile con una balada. Concluido el mágico momento, la pista se llenó con la gente ávida por mover el esqueleto y disfrutar de la archifamosa barra libre con más variedad que nunca.

 

 

Se bailó, cantó y saltó hasta bien entrada la noche acompañados por una pareja, una bebida o un cupa-chups, todo servía. Acabado el baile, a los desposados les aguardaba un emocionante momento más. Loku al piano y Helena de vocal, les dedicaron un par de canciones con mucho sentimiento sólo roto por los aplausos de los asistentes. La emoción dio paso a la alegría al son de “Quisiera ser” de nuestro particular Dúo Dinámico Nando y Nako que cerró este concierto tan exclusivo. Realmente fue la guinda a una espléndida celebración.

 

 

La fiesta siguió en la discoteca Concord de Sabadell, con más bailes, risas y cubateo, hasta la salida del sol, momento en que la exhausta y feliz pareja se despidió de los presentes y se fue a descansar a un hotel para dar por terminado un día seguramente inolvidable.

 

 

Desde la redacción deseamos todo lo mejor a Carlos y Caty en esta nueva etapa de su vida, y un muy feliz viaje de boda que culmine estos largos meses de preparativos. ¡Enhorabuena, pareja!