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Pikillo y piko

Informa: Amorio

27-03-2010

Prólogo

Aquella jornada de montañismo pirenaico emperezó para amores y locu sobre las tres de la madrugada, apenas media hora después de haberse metido en la cama. locu hizo la llamada acordada.

-que pasa tio, son las tres y media...

-ok, paso por tu casa en media hora payá..que sueño...

Como el coche de amores se encontraba algo lejos decidió coger un taxi. El primero que pillase para que le acercase al coche. El taxista era ya viejecillo, pero con ganas de hablar.

-de donde venimos?-le soltó nada más montarse en el taxi.

-bueno, vamos a la montaña.

-eso esta bien, salir de esta ciudad, con tanto jaleo.

Y le estuvo contando durante el trayecto su vida de más de treinta años al volante.

-pues aquí se ha sentado  la lola flores, entro otros famosos-decía con la sonrisilla-y al arévalo, sabes el humorista, le dije de llevarle con las niñas. Pero a él le gusta más otras cosas sabes-la sonrisa se hizo más contundente- igual que el lopetegui, les gustaba que les llevase a las saunas...a que les laven los pies!-decía riéndose.

Una vez en el coche, a buscar a locu, que apareció ya mordisqueando media barra de bocata.

-pues éste es ya el segundo de la mañana-dijo mirando el reloj del coche que marcaba las 4.30.

-hacia granollers!

Ojcar bajó y de su casa con una de esas mallas de correr negras.

-ojcar que marión, con esas mallas que me llevas.

-claro es que son para el coche, para ir mas cómodo-jeje.

Jose ya estaba esperado 15 minutos en el parking de las piscinas cuando llegaron, así que hubo el mensaje de rigor.

-donde coño estáis-o algo parecido.

 

Finalmente ojcar condujo el coche de amores para que éste y locu pudieran dormir un ratito. Pero estos últimos tuvieron la mala suerte de que a ojcar le gusta probar la fiabilidad de los coches de los colegas en las curvas, y no pudieron dormir más de cinco o diez minutos seguidos sin que sus centros de masa de desplazasen de lado a lado de la parte de atrás de coche. Por suerte para todos, la fiabilidad fue óptima y llegaron sobre las nueve a casa de jose, que les preparó un café mientras improvisaban una nueva ruta. Subirían el Puigmal!

 

Inicio

 

Tras ponerse las raquetas, mochilas, pioles y agarrar los palos, “tos parriva!” que fueron. Había mucha nieve, así que el paisaje era espectacular.

 

 

-Habrá un metro y medio de nieve en algunos tamos- se oyó decir algunas veces.

Tras caminar solo una hora, amores pidió respiro y pausa para comer. Como iba de iniciado, sus compañeros se mostraron muy cuidadosos y en todo momento lo fueron acompañando.

En la pausa, amores, que no sabía lo que le esperaba preguntó;

-esto que hemos hecho, qué parte es del total?

El resto, no sabían como responder,

-esto no es casi nada- Jose  le dijo de forma cordial- ni una octava parte- al final acordaron, ante la necesidad de amores de poder cuantificar el recorrido que habían echo.

 

 

Siguieron subiendo, en maga corta por el sol que castigaba y a la vez hacia relucir la nieve, más virgen, blanca y pura que.....(queda alguna cosa así en el mundo para poder acabar la frase?)

 

 

Acabaron subiendo un pequeño pico donde se resguardaron del viento para hacer una pausa y comer. Se amoldaron muy empáticamente al ritmo lento que llevaba amores. Éste, ante el temor de una pájara, iba dosificando. Sobretodo cuando al coronar el piquillo, se perfiló la imagen del Puigmal y supo realmente donde puñetas estaba el jodido pico adonde se dirigían. (esto, enfatizado por el cansancio del momento).

 

 

A partir de aquí solo hizo viento y frío y se empezó a nublar.

-vamos haciendo poco a poco, y veremos hasta donde podemos llegar- decidieron.

 

Cuando se encontraron a 1 hora y media del pico hubo el momento álgido, el clímax del día, el momento de la verdad. Seguían adelante y coronaban el pico con el peligro de que se les hiciera de noche a media montaña o decían “ja n´hi ha prou!”.

 

 

Les costo decidirse porque el pico aparecía goloso, para ser pisado, y las nubes les habían abandonado despejando bastante el riesgo de lluvia. El cansancio no era copioso para ninguno de ellos. Pero la oscuridad les acechaba a sus espaldas como al activo acecha al pasivo.

Hubo duda, discreparon, dudaron. Hubieron miradas de reojo, pasos en falso hacia delante, visiones optimistas sobre rutas fáciles que les llevarían hasta lo mas alto de forma rápida. Pero el espíritu de unión de estas ascensiones superó las aspiraciones personales de unos y acató la razón de otro que se expresaba con una frase lapidaria.

-son las dos y media tío!

 

Final

 

Así que hicieron la ultima parada para comer (parece que no hicimos otra cosa que comer!) y se dispusieron para una vuelta rápida y divertida. No sin que antes jose intentarse hacer el refugio de nieve de tenia pensado durante todo el camino. Sacó su pala y “a hacer bujero” lástima que el grosor de nieve no fue suficente.

La vuelta fue rápida. Con bromas, caídas en la nieve, fotos, y demás que hicieron que pareciese menos largo el camino. Aún así éste castigó las piernas, porque la abundante nieve se estaba deshaciendo y continuamente se hundían las raquetas en ella, dejando más de media pierna por debajo del nivel del suelo que pisábamos. Pero bueno, eso fue una parte más de la diversión.

 

 

 

Finalmente llegaron al coche donde se desprendieron de todo el equipo. Y con jose al volante pusieron rumbo a casa. Esta vez sí, mientras dos charlaban delante, dos dormían atrás.