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Merecidas vacaciones de los LunaMieleros

Informa: enDor

07-07-2003

EnDor y la Pubilla de Can Bassa, tras el cúmulo de eventos de las últimas semanas que les colmaron de felicidad y agotamiento, y después de su boda rodeados por las personas más queridas, decidieron tomarse unas vacaciones muy merecidas. El destino escogido fue la Riviera Maya, la parte más septentrional de México, rodeados de selva, playas de blanca arena, mares azul turquesa y gente harto simpática pero muy bajitos y con los dientes de hierro. El alojamiento escogido, el hotel Colonial Paladium, resultó ser un lujoso complejo decorado al estilo colonial español donde no existía el polvo y donde, con una pulsera lila, te conviertes en el Rey: todo es posible y además gratis. Así que con todo a favor sólo faltaba un detalle: el tiempo; pero éste no estaba por la labor y decidió comparecer en forma de Huracán Carlos con lluvias torrenciales y tormentas tropicales seguidas de plagas de ranas y cangrejos (sin contar con las iguanas que campean a sus anchas). En fin, la felicidad de los recién bautizados Snorkels, no pudo ser abatida, y éstos aprovecharon cada segundo a tope para realizar numerosas actividades: regatoar en Playa del Carmen, remojarse en las ruinas costeras de Tulum, admirar las ruinas selváticas de Coba, acalorarse en las ruinas interiores de Chichén-Itza, refrescarse en el parque acuático natural de Xel-Ha y disfrutar la travesía por la Selva a caballo de un camión 4x4 Suizo de la 2ª Guerra Mundial. No contentos con todo esto, quemaron parte de su tiempo libre descansando en las playas caribeñas ya a pleno sol y regateando en las tiendas locales. A pesar de estar de vacaciones no olvidaron mantener su condición física y quemaron energías remando con kayak por las cristalinas aguas caribeñas, esnorkeleando rodeados de peces de colores y estalactitas en las todavía más transparentes aguas subterráneas de los cenotes, ascendiendo la vertiginosa pendiente de la pirámide Nohoch Mul de Coba y “campeonando” con gallardía en el torneo local de bebedores de cerveza con popote. Como pequeñas anécdotas cabe destacar que la Pubilla no pudo resistir la tentación y acabó haciéndose las famosas trencitas con un peluquero algo gay no sin regatearle antes. También nos quedó grabado en la memoria una excursión a un cenote de una propiedad privada que para acceder a ella debes recorrer un trozo de selva con un coche alquilado al que no te importe darle unos cuantos mazazos a los bajos, y que para entrar al recinto se debe sobornar al señor Pip (dueño del lugar) con una litrona que gustosamente te devuelve bacía a la vuelta para que retornes el casco. Asimismo destacamos la excursión a Coba donde por 5 pesos mejicanos (unas 60 de las antiguas pesetas) podías dar de comer a los cocodrilos de los lagos (algo poco peligroso, la verdad) y donde degustamos el chile habanero hecho a mano, cosa que nos produjo lágrimas y no precisamente de emoción. En fin ya hemos vuelto un poco saturados de comida y de amabilidad, y con ganas de ver a nuestro amigos y familiares, a la vez que empezar una nueva vida. Y esta vez lo dice el que suscribe: ¡Viva los novios! ¡Viva la familia de los novios! ¡Y viva los amigos de los novios!

Desde la parte afectada de la redacción se quiere agradecer en demasía el esfuerzo y exitazo de todos los eventos pre-casamenteros (léase despedidas y secuestro) y desear a todo el mundo que lo haya disfrutado al menos la mitad de lo que lo han disfrutado los ya recién casados. ¡Muchísimas gracias a todo el mundo!